Programa que imparte la Universidad que tiene como objetivo ocuparse de los procesos a través de los cuales el individuo obtiene conocimiento del mundo y toma conciencia de su entorno, así como de sus resultados, elaborando el conocimiento, desde la percepción, la memoria y el aprendizaje.
PERCEPCIÓN EN EL PROCESO INICIAL DE LECTO-ESCRITURA
Profesores: Andrea Corrotea M.Nelson Lavanderos P.
Integrantes: Jeannette Miranda Cerda.
Minerva Vargas Lagos.
Claudia Cárdenas Garay
Desde los procesos cognitivos es necesario establecer cuál es la relación que facilita la transformación sensorial que reciben los niños y niñas cuando inician el proceso de lecto –escritura; así como también en qué factores y/o estímulos físicos se debe poner énfasis para que estos sean transformados y se logre el aprendizaje ya señalado.
Desde la teoría se puede ratificar entonces que en la percepción se fundamenta el inicio del proceso de lecto –escritura, ya que las palabras y/o frases presentadas por el docente en un texto, tiene significado cuando el niño o niña los relaciona con su entorno, los codifica, vincula con la información que tiene en su memoria, para finalmente interpretar los grafemas y generar una representación.
Recordando que todo aprendizaje se basa en experiencias previas, entonces, mediante la estimulaciòn se le proporcionaràn situaciones que les inviten al aprendizaje. La idea es abrir canales sensoriales para que el niño(a) adquiera mayor informaciòn del mundo que lo rodea (Astorga, 2006). Desde lo anterior se puede afirmar que es relevante el conocimiento que el docente tenga de los niños y niñas para saber desde dònde empezar a ofrecer las experiencias que estimulen sus sentidos enfatizando en sus àreas de desarrollo como al mismo tiempo ir estimulando la atenciòn, la memoria y el lenguaje, entendiendo que cada niño(a) es diferente, pues cada quien tiene su propio ritmo de desarrollo. Su desarrollo individual depende de la maduraciòn del sistema nervioso.
La percepción es el primer proceso cognoscitivo a través del cual los sujetos captan información del entorno. La razón de ésta información es que se usa la que está implícita en las energías que llegan a los sistemas sensoriales y que permite al individuo formar una representación de su entorno.
El proceso de la percepción, tal como propuso Hermann von Helmholtz es de carácter inferencial y constitutivo, generando una represtación interna de lo que sucede en el exterior a modo de hipótesis. Para ello se usa la información que llega a los receptores y se va analizando paulatinamente, así como información que viene de la memoria tanto empírica como genética y que ayuda a la interpretación y a la formación de la representación.
En el proceso de cognición se evocan entre otros aspectos, la memoria, entonces cobra relevancia para el proceso de inicio a la lecto –escritura, que el docente tenga antecedentes respecto del ambiente letrado que le rodea dentro del hogar y a nivel local, y las vivencias de su grupo familiar, relacionadas con la lectura (contacto con textos escritos y audio –visuales); sólo así podrá utilizar estrategias que faciliten los procesos en que la información recibida a través de la percepción se transforme, reduzca (focalizando su atención en aprehender los códigos), elabore, guarde y recupere la información que trae desde su propia experiencia y la utilice para dar sentido a los textos que lee y escribe.
La percepción por tanto es el proceso cognitivo por el que se recuperan los objetos (grafemas y fonemas), situaciones y procesos a partir de la información aportada por las energías (estímulos visuales y auditivos) que inciden sobre los sentidos. En el proceso educativo, los estímulos los activa el profesor mostrando formas y emitiendo los sonidos que corresponden a las palabras u oraciones que constituyen las situaciones en estudio y que forman parte del proceso inicial de lecto –escritura.
¿Qué significa enseñar y aprender a leer? Leer, señala el Diccionario de la Academia es “pasar la vista por lo escrito o impreso comprendiendo la significación de los caracteres empleados”, también dice, es “entender o interpretar un texto de determinado modo”, o “comprender el sentido de cualquier otro tipo de representación gráfica”. De las definiciones académicas se puede inferir que aprender a leer conlleva, como fase previa reconocer señales significantes (sonidos o letras); y como fases propiamente tales, asignar significados a esas secuencias y comprender los textos. Estas tres operaciones se implican y están ordenadas jerárquicamente, de modo que el reconocimiento de señales (la lectura como oralización) está sujeto a la descodificación de signos (la lectura como desciframiento) y ésta, al reconocimiento de sentidos (la lectura como interpretación o construcción). Ciertamente, el proceso cabal de lectura sólo se completa en esta última operación. Enseñar a leer consiste en propiciar, fomentar y proporcionar los conocimientos y las técnicas que permitan a quien aprende a leer textos comprensivamente, esto es, construir funciones de sentido que lo vinculen comprometidamente (intelectual o vivencialmente) con el texto (sus ideas, sus representaciones, sus visiones). A esta competencia lectora, que permite a la persona que la posee actuar eficazmente en todos los planos de la vida social y cultural, se le llama alfabetización funcional” (UNESCO, Cátedra para la Lectura y Escritura, Universidad de Concepción, Chile).
El proceso de enseñanza –aprendizaje de la lecto –escritura, está centrado en un marco perceptivo –visual y motriz y es labor de la escuela entregar al niño(a) experiencias encaminadas a madurar en ellos determinadas habilidades de naturaleza perceptiva y viso –espacial.
Es necesario explicar por qué para los estudiantes es tan difícil aprender a leer y escribir, y qué relación existe entre el lenguaje oral y el escrito, que puede dificultar dichas adquisiciones. Las respuestas a estas cuestiones comienzan a buscarse en los procesos lingüísticos. Estas dificultades se basan en que hablamos articulando sílabas, pero escribimos fonemas. El habla es un continuo en el que resulta difícil demarcar segmentos, en cambio la escritura representa las unidades fonológicas de la lengua; ya que las letras (grafemas) representan fonemas (sonidos). Por lo tanto las dificultades se presentan en el momento de reconocer, identificar y delimitar estas unidades del lenguaje y poder representarlas realizando la conversión del fonema en grafema. A partir de estas conclusiones se da origen al concepto de Conciencia Fonológica, la que es considerada una habilidad metalingüística definida como la reflexión dirigida a comprender que un sonido o fonema está representado por un grafema o signo gráfico que a su vez, si se lo combina con otro, forman unidades sonoras y escritas que permiten construir una palabra que posee un determinado significado. Es la capacidad o habilidad que le posibilita a los niños(as) reconocer, identificar, delimitar, manipular deliberadamente y obrar con los sonidos (fonemas) que componen a las palabras. La conciencia fonológica opera con el reconocimiento y el análisis de las unidades significativas del lenguaje, lo que facilita la transferencia de la información gráfica a una información verbal. Este proceso consiste en aprender a diferenciar los fonemas, en cuanto son expresiones acústicas mínimas e indispensables para que las palabras adquieran significado. En el aprendizaje de la lectura, el desarrollo de la conciencia fonológica es como “un puente” entre las instrucciones del alfabetizador y el sistema cognitivo del niño(a), necesaria para poder comprender y realizar la correspondencia grafema –fonema.
El aprendizaje de la lecto –escritura se debe fundamentar en un desarrollo óptimo del lenguaje oral, tanto a nivel comprensivo como expresivo y en potenciar el trabajo de habilidades lingüísticas y metalingüísticas, las cuales son unos de los pilares fundacionales en el acceso a la lectura y a la escritura. Aprender a leer y a escribir requiere que el niño(a) comprenda la naturaleza sonora de las palabras, es decir, que éstas están formadas por sonidos individuales, que debe distinguir como unidades separadas y que se suceden en un orden temporal.
La Conciencia Fonológica se desarrolla con el ejercicio. Esta capacidad cognitiva, como cualquier otra destreza de lecto –escritura temprana, no es adquirida en forma espontánea o automática. Es importante que la propuesta didáctica en la que esté enmarcado su aprendizaje se desarrolle en un ámbito alfabetizador y que siga una determinada secuencia, a modo de “escalera” por la cual los niños(as) van subiendo a medida que avanzan desde una comprensión limitada hacia otra mucho más profunda de cómo funcionan los sonidos dentro de las palabras.
Como propuesta para potenciar el proceso de lecto –escritura se sugiere el método Holístico –Interactivo donde se inicia el proceso con la selección de elementos interesantes para el niño(a); desencadena una interacción entre procesos mentales primarios y procesos mentales superiores; ambas se ponen en juego en interacción con el texto. Con esta metodología los estudiantes podrán formular hipótesis, razonar, recordar, hacer, descubrir y memorizar; el docente en cambio deberá preparar, disponer, guiar, ejercitar, sistematizar y evaluar. Las lecturas pueden ser presentadas a los estudiantes a través del pictograma donde deben leer textos breves que incluyen el grafema y fonema en estudio, dibujos e imágenes que leen porque las reconocen desde su entorno y; además, este texto incluye el grafema -fonema que próximamente deberá aprender, por lo tanto el estudiante parte de lo macro a lo micro.



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